Poder en pareja: matrimonios políticos se abren paso, desde el Congreso hasta la Presidencia de Honduras
- Juan Daniel Treminio
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Casi 10 dúos heterosexuales buscan solidificar sus apellidos en la institucionalidad y política del país centroamericano, argumentando que la consolidación de sus "proyectos" es crucial para evitar que queden estancados en un limbo de promesas incumplidas. Aseguran que sus esfuerzos se centran en impulsar los cambios necesarios y fortalecer las narrativas que definen el presente, pero detrás de sus discursos de transformación, resuena con fuerza el eco del nepotismo. Esta visión "familiar", que en ocasiones parece priorizar intereses privados, podría tener repercusiones profundas sobre las comunidades más vulnerables, cuyos derechos y necesidades son relegados al final de la fila.
Por Juan Daniel Treminio | @DaniTreminio
Tegucigalpa, Honduras
Las elecciones primarias del pasado domingo 09 de marzo de 2025 en Honduras han evidenciado una dinámica política en la que los lazos matrimoniales heterosexuales juegan un papel clave en la lucha por el poder y el reconocimiento institucional. El surgimiento de parejas con aspiraciones políticas sugiere un patrón cada vez más amplio de consolidación dentro de las élites gobernantes. Datos verificados por la Redacción de COYUNTURA confirman que al menos 10 matrimonios influyentes se preparan para figurar en las boletas de noviembre con el objetivo de definir el futuro político de Honduras. En ese sentido, las esposas de al menos cuatro ministros del oficialismo han asegurado candidaturas a diputaciones para el Congreso Legislativo de 2026-2030.
Este fenómeno ha generado opiniones divididas. Para algunos, representa una extensión natural de la influencia política en el ámbito familiar, entre muchos clanes con legados discutibles; para otros, es una estrategia deliberada para consolidar el poder dentro de los partidos y asegurar el control de instituciones clave. Lo cierto es que estos lazos no son insignificantes, pues involucran a figuras de alto perfil como Iroshka Elvir, esposa del ya candidato presidencial del Partido Liberal (PLH), Salvador Nasralla, y Enrique Arias, esposo de la aspirante oficialista del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) y actual ministra de Defensa, Rixi Ramona Moncada.
El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) reveló en julio del año 2024 un alarmante incremento en la contratación de familiares dentro del gobierno que encabeza Libertad y Refundación. En el año 2023 se identificaron 55 casos de vínculos de consanguinidad y afinidad entre servidores públicos, cifra que se disparó a 115 un año después, representando un aumento del 109 %. Esta situación plantea serias preocupaciones sobre la transparencia y la ética en la administración de la presidenta Xiomara Castro. El informe del CNA señala a la casta Castro-Zelaya como uno de los principales grupos familiares beneficiados por la asignación de cargos públicos. Se ha identificado que 12 miembros de dicho linaje ocupan puestos en distintas entidades gubernamentales, principalmente vinculadas al Poder Ejecutivo hondureño, percibiendo salarios que representan una significativa carga financiera para el Estado.
Mientras el país espera ahora, con expectación y fobia la declaratoria oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE) tras los comicios primarios del domingo 09 de marzo, prevista para el martes 08 de abril, el debate sobre la configuración del panorama político rumbo a las elecciones generales de noviembre sigue en el centro de la discusión. Tras un intenso mes de conflictos poselectorales, la representación, la influencia de las redes familiares en el poder y el futuro hondureño están más latentes que nunca.
Nasralla-Elvir
El matrimonio entre Salvador Nasralla e Iroshka Elvir es, sin duda, uno de los más llamativos en el panorama electoral hondureño. Con trayectorias que comenzaron en la farándula y desembocaron en la política, han construido una dupla que apuesta por el poder en distintos frentes. Mientras Nasralla busca por cuarta vez la Presidencia, esta vez bajo la bandera del Partido Liberal de Honduras, su esposa se consolidó como la precandidata más votada de camino al Congreso Legislativo por el departamento de Francisco Morazán, alcanzando ya más de 56,000 marcas. Su carrera legislativa comenzó en 2021 como parte de la alianza que llevó a Xiomara Castro al poder, pero ahora, junto a su esposo, encarna una nueva oposición al gobierno que antes respaldaron.
Salvador Nasralla, una figura reconocida en Honduras por su carrera como presentador, cronista deportivo e ingeniero, conoció a Iroshka Elvir en 2016. En ese momento, Elvir era una joven modelo y candidata a Miss Honduras Universo. La relación sorprendió a muchos, ya que Nasralla es 38 años mayor que ella. Su relación avanzó rápidamente y en 2017 anunciaron su compromiso. Ese mismo año, se casaron en una ceremonia civil y religiosa. En paralelo, Nasralla se encontraba en plena campaña como candidato presidencial de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, enfrentando al exmandatario Juan Orlando Hernández -ahora cumpliendo una condena de 45 años de cárcel en Estados Unidos de Norteamérica por tráfico y uso de drogas y armas- en unas elecciones altamente cuestionadas.

En 2018, la pareja dio la bienvenida a su hija Isabella Nasralla Elvir. Iroshka pasó de ser una figura del mundo del modelaje a la política, participando en el Partido Salvador de Honduras (PSH) y desempeñando un papel más activo en la vida pública del país centroamericano.
Nasralla, quien fue electo primer designado presidencial en la fórmula de Castro en 2021, rompió con el oficialismo en abril de 2024, argumentando que el país estaba siendo encaminado hacia un "comunismo extremo". Desde entonces, ha trabajado en la construcción de una nueva plataforma política dentro del Partido Liberal, fundando el movimiento "Vamos Honduras". En las elecciones primarias de 2025, logró más de 300,000 votos, asegurando su candidatura presidencial, convirtiéndose en una de las principales figuras de la oposición, el tercer presidenciable más votado. Con él en la contienda por el Poder Ejecutivo y Elvir encabezando la lista de diputados liberales en la capital, el matrimonio se posiciona como un dúo con creciente influencia política. Parece que pueden con todo. Con entrevistas por la noche, con acusaciones judiciales desde el oficialismo, con largas caminatas bajo el Sol, y hasta con discusiones románticas que salen de casa.
Pero más allá de sus candidaturas individuales, su proyecto político parece orientarse a una estructura de poder compartido. Iroshka Elvir no ha ocultado su interés en presidir el Congreso si su esposo alcanza la presidencia. En una entrevista televisiva el 16 de marzo, Nasralla lo expresó abiertamente: "necesito a Iroshka en el Congreso", insinuando que su esposa podría ser clave para ejecutar su agenda legislativa, y que incluso "merece" la presidencia del directorio parlamentario. Aunque luego matizó que la decisión dependería de los diputados electos, sus declaraciones evidenciaron que su visión de gobierno la incluye en un rol estratégico dentro del Legislativo, actualmente controlado por Luis Redondo, diputado que ingreso por el Partido Salvador de Honduras (PSH) en 2021 y se transfirió a LIBRE en noviembre de 2024.
Con Nasralla como candidato presidencial consolidado y su esposa fortalecida en la contienda congresual, el matrimonio proyecta una ambición política que apunta al control de los dos principales poderes del Estado. La gran incógnita es si lograrán el respaldo suficiente en las urnas para concretar su plan o si, como en intentos anteriores, Nasralla y su movimiento volverán a quedar en la oposición. Aseguran tener más de dos millones de votos para noviembre próximo, y denuncian hasta la fecha un supuesto "Plan Venezuela en Honduras", orquestado por el oficialista Partido Libertad y Refundación.
Moncada-Arias
El matrimonio entre Rixi Moncada y Enrique Arias ha resistido más de 30 años, mucho antes del nacimiento de Libertad y Refundación (LIBRE), formando una familia con tres hijos y construyendo trayectorias políticas que, aunque en caminos distintos, han terminado por converger en el tablero electoral de 2025. Moncada ha sido una figura clave dentro del oficialismo desde su llegada al poder en 2021, desempeñando roles estratégicos como magistrada del Consejo Nacional Electoral, secretaria de Finanzas y, actualmente, ministra de Defensa. Arias, por su parte, ha librado una lucha persistente por un escaño en el Congreso. Tras dos intentos fallidos en las primarias de 2017 y 2021, finalmente logró consolidarse este año como el precandidato más votado en Choluteca, obteniendo 14,382 marcas dentro del movimiento interno Pueblo Organizado en Resistencia (POR).
Sin embargo, su victoria no ha estado exenta de controversia. En una entrevista posterior a las elecciones primarias, el virtual candidato reconoció abiertamente que su éxito estuvo influenciado por su relación con Moncada. Sus declaraciones, en las que admitió que ser esposo de la precandidata presidencial le ayudó a obtener votos, reavivaron el debate sobre el nepotismo y el peso de los vínculos familiares en la política hondureña.

Lo más revelador fue su aceptación implícita de las críticas hacia Moncada, quien, según sus detractores, no debería ocupar simultáneamente un cargo ministerial y una candidatura presidencial, la más "prominente" entre al menos 10 aspirantes. "Si lo ven desde el punto de vista de que ella no debería estar ahorita con ese puesto en un proceso electoral, de repente tengan razón", afirmó Arias, dejando abierta la discusión sobre la ética de su postulación y el impacto de su vínculo con Moncada en su ascenso político.
A pesar de la influencia innegable que la ministra ha tenido en la carrera de su esposo, hay un detalle que no pasa desapercibido: su imagen pública como pareja es prácticamente inexistente. En redes sociales y espacios públicos, Arias no tiene fotografías junto a Moncada que reflejen cercanía o respaldo mutuo, un hecho inusual para figuras políticas con una relación conyugal de larga data. La única excepción han sido los materiales de campaña en Choluteca, donde su vínculo ha sido utilizado estratégicamente para fortalecer la candidatura de Arias.

Esta aparente distancia visual contrasta con la realidad de su influencia política. Mientras en el discurso se reconoce la conexión entre ambos, en la narrativa pública se mantiene una separación calculada. En tiempos donde la política se juega tanto en la percepción como en las urnas, la ausencia de una imagen conjunta despierta interrogantes sobre la verdadera naturaleza de su alianza política y personal.
Ahora, con Arias a un paso del Congreso y Moncada consolidando su papel dentro del oficialismo, surge la pregunta: ¿será este el primer paso para que la pareja no solo comparta un apellido, sino que también administre el poder en conjunto? Si Arias logra llegar al Legislativo, podría aspirar a la presidencia del Congreso, estableciendo una dupla política sin precedentes en Honduras. Con la declaratoria oficial del 09 de abril, este matrimonio podría convertirse en una de las fuerzas más influyentes del oficialismo, solo detrás de Manuel Zelaya y Xiomara Castro. La incógnita es si su proyecto conjunto se limitará a la representación individual o si evolucionará hacia un control compartido del poder.
Ministros y sus esposas
Clara Marisabel López Pérez emergió como una de las candidatas más fuertes del oficialismo en Francisco Morazán, consolidándose como la precandidata mujer más votada con un total de 53,357 marcas, lo que la ubicó en el tercer puesto de la lista general del departamento. Su ascenso en las primarias de LIBRE se dio bajo el ala del Movimiento 28 de Junio (M28), liderado por la diputada Hortensia Zelaya, en una estructura estrechamente vinculada con el núcleo de poder del partido y la familia presidencial.
Sin embargo, su candidatura no ha estado exenta de polémica. Su esposo, José Carlos Cardona, ministro de Desarrollo Social (SEDESOL), ha sido señalado por presuntamente utilizar recursos públicos para impulsar su campaña, acusaciones que él ha rechazado categóricamente.
En junio de 2024, trabajadores de SEDESOL publicaron un comunicado denunciando que Cardona habría desviado fondos de la institución para favorecer a su esposa en las primarias, lo que reavivó el debate sobre el uso de recursos estatales en campañas electorales. Aunque el ministro negó reiteradamente estos señalamientos, el caso expuso el peso que las relaciones familiares tienen dentro del oficialismo y el riesgo de que las estructuras gubernamentales se conviertan en plataformas para consolidar proyectos políticos personales.

Con López asegurando su candidatura y Cardona manteniéndose en el gabinete, el matrimonio refuerza la presencia de LIBRE en Francisco Morazán, mientras las denuncias sobre su estrategia de campaña continúan generando interrogantes sobre los límites entre poder, familia y uso de los recursos públicos.
Por otro lado, esta Carmen Haydeé Flores, quien aseguró su candidatura a diputada por LIBRE en Francisco Morazán con un total de 50,007 marcas, posicionándose en el sexto lugar de los más votados dentro del partido. Al igual que la de Clara Marisabel López, su postulación se dio bajo el Movimiento 28 de Junio. Sin embargo, su candidatura se inserta dentro de un patrón más amplio de figuras políticas que consolidan la influencia de familias dentro del oficialismo, pues su esposo, Gerardo Torres, ocupa el cargo de vicecanciller de la República, reforzando la presencia de este matrimonio tanto en el aparato estatal como en el Legislativo.

Antes de lanzarse a la política, Flores ocupó el cargo de subsecretaria de Justicia en la Secretaría de Gobernación, Justicia y Descentralización, donde se enfocó en temas relacionados con la justicia y la descentralización gubernamental. Si bien su ascenso no ha estado marcado por denuncias públicas como en otros casos, su candidatura resalta dentro de una tendencia donde altos funcionarios del gobierno han visto a sus parejas alcanzar posiciones clave en el Congreso.
Con LIBRE apostando por una mayoría legislativa que garantice la continuidad de su proyecto político, la llegada de Flores al Congreso podría representar un nuevo eslabón en la red de poder que el oficialismo ha tejido a través de vínculos familiares en distintos espacios de decisión, consolidando aún más la influencia del partido en los centros de poder clave del país centroamericano.
Asimismo, encontramos a María Elisa Casanova, quien se suma a la lista de esposas de altos funcionarios del gobierno que han asegurado una posición en la contienda electoral. Su candidatura a diputada suplente por el departamento de Francisco Morazán, bajo la corriente "Somos+" de LIBRE, la vincula directamente con Mario Orlando Suazo Lara, quien se ubicó en el puesto número 13 entre los más votados dentro de su partido. No obstante, su conexión con la estructura gubernamental es evidente, pues es esposa de Fausto Cálix, director ejecutivo de la Administración Aduanera de Honduras, una figura clave dentro del aparato estatal.

Cálix, por su parte, ha mantenido aspiraciones políticas dentro de LIBRE, postulándose como candidato a diputado en 2021 sin éxito. Aunque no logró llegar al Congreso, su influencia en el gobierno "social-demócrata" se consolidó con su nombramiento en la Aduana, un puesto estratégico en la gestión estatal. Ahora, con Casanova en la boleta como diputada suplente, la pareja continúa consolidando su presencia en la arena política, reforzando la tendencia dentro del oficialismo de colocar figuras cercanas en espacios clave del Legislativo. Su candidatura se enmarca dentro del fenómeno más amplio de la consolidación de poder familiar dentro de LIBRE, donde las conexiones políticas parecen jugar un rol tan determinante como el respaldo popular en la construcción de liderazgos.
Además, la directora de la Comisión Nacional de Vivienda y Asentamientos Humanos (CONVIVIENDA), Naveshna Rovelo, se postula como candidata a diputada por el Movimiento 28 de Junio en Francisco Morazán. Rovelo es esposa de Fabricio Sandoval, actual diputado de LIBRE, quien también busca la reelección por el departamento de Valle. Esta doble candidatura refuerza aún más la red de poder familiar que parece ser una característica creciente dentro del partido oficialista, lo que plantea preguntas sobre el impacto de estos vínculos en la distribución del poder dentro del Congreso, controlado todavía por el PNH y el PLH.
Esponda-Urtecho
Uno de los casos que ha generado mayor atención en este entramado de relaciones y "propuestas" políticas es el de Daniel Esponda y Ericka Urtecho. Esponda es el actual ministro de Educación y pertenece a las corrientes del oficialismo de LIBRE, mientras que su esposa, Urtecho, es diputada del Partido Liberal y buscará la reelección en Gracias a Dios bajo la corriente de Jorge Cálix. Esta situación plantea un curioso contraste político dentro de una misma familia, donde cada miembro milita en partidos rivales, reflejando la complejidad y las tensiones de la política hondureña.
La creciente presencia de matrimonios políticos en Honduras abre un debate sobre la dinámica del poder en el país. Mientras algunos sostienen que se trata de una coincidencia natural dentro de una élite política estrechamente vinculada, otros lo ven como un indicio de la consolidación de clanes familiares en las instituciones del Estado, lo que podría comprometer la equidad y transparencia de las decisiones gubernamentales.

En el corto plazo, la atención se centra en la declaratoria oficial del CNE, prevista para el próximo 09 de abril. Dependiendo de los resultados definitivos, estas parejas podrían desempeñar un papel clave en la configuración del Congreso y, por ende, en el futuro político de Honduras. La política hondureña, tradicionalmente marcada por la influencia de las familias, podría estar entrando en una nueva era, donde el poder se comparte no solo entre partidos, sino también entre parejas que buscan consolidar su dominio en distintas esferas nacionales.
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