Migrante nicaragüense atrapado en un limbo legal tras ser deportado a El Salvador y regresado a Estados Unidos
- Jairo Videa
- hace 22 horas
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El centroamericano había migrado a Colorado hace cinco meses en busca de mejores oportunidades, pero su estancia en Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) se vio truncada cuando fue arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) mientras comparecía ante la Corte por un cargo de conducción en estado de ebriedad. Posteriormente, fue trasladado a Hidalgo, Texas, y el sábado 15 de marzo de 2025 fue expulsado a El Salvador.
Por Jairo Videa | @JairoVidea
San Salvador, El Salvador

La madre de Elvin Picado Blandón, un migrante nicaragüense detenido en Texas tras una fallida expulsión a El Salvador, clama entre lágrimas que su hijo sea deportado a Nicaragua. Su súplica a las autoridades de Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) resalta la incertidumbre y el sufrimiento de quienes enfrentan un sistema migratorio cada vez más restrictivo.
Picado Blandón fue arrestado en Colorado tras comparecer ante la Corte por conducir en estado de ebriedad y posteriormente fue puesto bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). El sábado 15 de marzo de 2025, fue trasladado a Hidalgo, Texas, y deportado a El Salvador. No obstante, las autoridades salvadoreñas se rehusaron a recibirlo, lo que obligó a su retorno a Estados Unidos.
"Pido por favor se pongan la mano en la conciencia y que revisen bien los casos. Ya a él lo han tenido mucho tiempo, por favor que me lo regresen a Nicaragua mejor, que me lo regresen", imploró su madre en una entrevista con la cadena Telemundo en Denver, exigiendo que su hijo no sea víctima de un proceso migratorio errático y confuso.
En comunicación con su madre, Picado Blandón denunció haber sido golpeado durante el traslado y relató el trato inhumano al que ha sido sometido.
"Estoy con una gran fiebre, de la golpiza que me dieron porque traté de abrir la ventana y me dijeron que eso no era permitido. Yo solo quería saber a qué país estábamos llegando", contó el migrante. Una conocida de la familia logró visitarlo en la prisión y grabó un video en el que Picado describió las condiciones en las que se encuentra detenido. "Lo que pasó con nosotros fue un atropello a nuestros derechos. Nos tienen sin llamadas, sin derecho a ver el Sol", denunció.
Además, señaló que varias de las personas detenidas junto a él fueron arrestadas mientras trabajaban y no tuvieron oportunidad de defender su situación legal antes de ser deportadas.
La Redacción de COYUNTURA ha intentado contactar al Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador y a la Cancillería de Nicaragua para abordar la situación, pero hasta el momento no ha obtenido respuesta.
El caso de Picado Blandón ocurre en medio de una serie de deportaciones masivas en las que se ha aplicado la Ley de Enemigos Extranjeros, una normativa de 1798 que permite la expulsión de ciudadanos extranjeros sin audiencia judicial en tiempos de guerra. La administración del republicano Donald Trump ha invocado esta legislación para justificar la deportación de cientos de migrantes, en su mayoría venezolanos, acusándolos de pertenecer a organizaciones criminales.
CNN informó que un grupo de migrantes, incluyendo un nicaragüense y ocho venezolanos, fueron deportados a El Salvador bajo esta ley, pero posteriormente regresaron a EE.UU. debido a un fallo judicial. El juez James Boasberg había prohibido preventivamente la deportación de cinco venezolanos y luego amplió su veto a todos los migrantes bajo custodia de Estados Unidos. No obstante, las autoridades ignoraron la orden y procedieron con los vuelos de expulsión.
El caso de Picado Blandón resurge en un contexto de creciente tensión entre el gobierno de EE.UU. y el Poder Judicial respecto a las deportaciones. A pesar de los fallos federales que prohíben las expulsiones exprés bajo la Ley de Enemigos Extranjeros, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció el lunes 31 de marzo que otros 17 migrantes, supuestamente miembros del Tren de Aragua y la MS-13, fueron enviados a El Salvador. "El Ejército de Estados Unidos transfirió a un grupo de 17 criminales violentos, incluidos asesinos y violadores", declaró Rubio, ignorando las decisiones judiciales previas. Fueron mostrados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, de rodillas, rapados, en short y chinelas.
Las imágenes de un número todavía desconocido de migrantes esposados, entrando a la cárcel de más alta seguridad en Centroamérica, desataron críticas internacionales. Organismos de derechos humanos denunciaron la falta de debido proceso y la incomunicación de los detenidos, cuyos familiares solo se enteraron de su paradero a través de los medios de comunicación.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, defendió la medida, afirmando que los deportados son "asesinos confirmados y delincuentes de alto perfil". Sin embargo, reportes periodísticos indican que algunos de los expulsados no tenían antecedentes penales y fueron deportados únicamente por tener tatuajes considerados sospechosos por las autoridades estadounidenses.
Mientras EE.UU. reanuda vuelos de deportación a Venezuela, y aumenta los semanales a Centroamérica, el limbo legal de migrantes como Picado Blandón deja en evidencia las fallas y contradicciones del sistema migratorio más excesivo de la historia reciente en América continental. La madre del nicaragüense sigue esperando respuestas, mientras su hijo permanece en una cárcel texana sin certeza sobre su futuro.
"Para mí ha sido muy duro, trato de ser fuerte, pero hay momentos en que no resisto mucho", confesó entre sollozos.
El caso de Picado Blandón no es aislado. Representa la realidad de cientos de migrantes que, en busca de una vida mejor, terminan atrapados en un sistema que los expulsa sin garantías y los somete a condiciones inhumanas, fuera de su propia tierra.
Otros casos similares
La administración de Donald Trump admitió haber deportado erróneamente a Kilmar Armando Ábrego García, un salvadoreño con protección legal en EE.UU., quien fue trasladado al CECOT. ICE reconoció el "error administrativo", pero el Departamento de Justicia sostiene que no puede forzar su regreso. La deportación ocurrió tras la aplicación de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, utilizada para justificar expulsiones masivas, incluida la del domingo 16 de marzo de 2025 y la del lunes 31 del mismo mes.
Ábrego García, de 20 años, había sido identificado erróneamente como miembro de la Mara Salvatrucha (MS-13) en 2019, aunque la acusación fue desestimada. Su esposa lo reconoció en un video oficial del gobierno salvadoreño. Junto a él, otros deportados, en su mayoría venezolanos, fueron enviados al CECOT bajo acusaciones no probadas de pertenecer al Tren de Aragua o la MS-13. Familiares denuncian más casos similares, incluyendo venezolanos sin antecedentes criminales que fueron detenidos en EE.UU. y deportados sin pruebas. La administración Trump no ha presentado evidencia concreta que relacione a los deportados con actividades delictivas masivas o particulares, aunque defiende sus acciones como basadas en "inteligencia" y su siempre proteccionismo.
El Salvador recibe deportados a cambio de seis millones de dólares en acuerdos con EE.UU., mientras Venezuela gestiona la liberación de algunos ciudadanos y acepta la llegada de nuevos expulsados. En el caso de Nicaragua, aunque ha recibido al menos 10 vuelos con personas deportadas hasta finales de marzo, las autoridades del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), bajo el mandato de la copresidencia de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, todavía no comunica un plan oficial, medidas de retorno o incluso involucramiento directo en el proceso de apelaciones ante casos como el del connacional Elvin Picado Blandón.
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